Almuerzos para el regreso a la escuela

Los almuerzos coloridos, sabrosos que ofrecen cada uno de los cinco grupos de alimentos aseguran que un un chico esté feliz y sano. Preparar un almuerzo de campeones para su pequeño estudiante no tiene que ser un desafío: hay multitud de maneras diferentes de asegurarse que ingieran alimentos saludables mientras dominan su ABC y 123.
Un almuerzo escolar saludable debe combinar alimentos ricos en nutrientes de varios grupos de alimentos para suministrar las proteínas, grasas y carbohidratos necesarios para mantener la energía y la concentración durante varias horas. Proporcionar alimentos de cada uno de los cinco grupos de alimentos ayudará a que un niño se sostenga durante el resto del día escolar y esté bien en sus actividades extraescolares.

Es importante practicar el manejo seguro de los alimentos cuando empaca un almuerzo. Guarde una caja de jugo helada o un paquete de hielo en una lonchera aislada para mantener el contenido frío hasta la hora del almuerzo.

Un almuerzo balanceado debe contener alimentos de cada uno de los cinco grupos de alimentos: productos lácteos, verduras, frutas, granos y carne y frijoles. Esta variedad proporciona a los niños los nutrientes que necesitan para evitar que se les baje el azúcar durante varias horas. Aquí hay algunos consejos para aprovechar al máximo la hora de almuerzo de su hijo:
1. Adquiera un bento o lonchera.
Las bolsas de papel marrón o estraza y las bolsas plásticas Ziploc no son sólo una cosa del pasado: no son demasiado amables con el ambiente. Puede optar por una caja bento fácil de abrir con compartimientos para ayudarle a recordar todos los componentes alimenticios, y dejar que su hijo llene su lonchera: estará más emocionado por su almuerzo y será menos probable que lo olvide en casa o en el autobús .  
2. Hágalo divertido.
Empacar un almuerzo nutritivo, colorido con una poca variedad hace las cosas sanas e interesantes. Si a su hijo le encanta un sándwich que le prepara todos los días, córtelo en una forma divertida, o póngale una fruta que nunca haya probado. Y si le incluye su golosina favorita una vez por semana no le hace daño.
3. Es útil hacer una lista.
Pegue una nota al refrigerador o nevera para recordar a sus hijos qué alimentos están en cada grupo de alimentos. Permítales escogerlos de la lista y empacarlos.
4. Ábrase a la creatividad.
Si su hijo es quisquilloso, ¡las salsas y los smoothies (batidos) puede salvarle el día! Sin que lo sepa, ponga algunas frutas y verduras en un smoothie para llevar o hágalos más espesos para que los unten como mantequilla de maní o hummus.
Fuente: Healthy Eating